Santo Domingo. La República Dominicana mantendría uno de los desempeños económicos más sólidos de la región, de acuerdo con las más recientes proyecciones reseñadas por medios nacionales a partir de las perspectivas del Fondo Monetario Internacional, que sitúan el crecimiento del país en 3.7 % para 2026 y en 4.4 % para 2027. En un contexto internacional marcado por incertidumbre, tensiones geopolíticas y presiones sobre el mercado energético, la proyección representa una señal positiva para la economía dominicana, aunque no exenta de riesgos.
El dato cobra especial relevancia en momentos en que la discusión económica internacional está condicionada por la volatilidad de los precios del petróleo, la desaceleración de algunas economías y el impacto que esto puede tener sobre países importadores de energía, como República Dominicana. El escenario previsto por el FMI sugiere que el país seguiría creciendo por encima de varios mercados de América Latina y el Caribe, apoyado en el dinamismo del consumo, los servicios y la capacidad de resiliencia que ha mostrado en años recientes.
No obstante, el panorama también obliga a mirar con cautela factores externos que podrían alterar las previsiones, entre ellos el encarecimiento de combustibles, la presión inflacionaria importada y el efecto de una coyuntura internacional más volátil. La lectura local de esta proyección es doble: por un lado, ofrece al Gobierno un argumento para defender la estabilidad macroeconómica; por otro, plantea el desafío de traducir ese crecimiento en mejoras más visibles en costo de vida, empleo e ingresos para la población.
