Una nueva medición coloca al presidente Luis Abinader con niveles de aceptación favorables, aunque evidencia que la percepción económica sigue siendo uno de los principales retos del Gobierno.
Santo Domingo, RD. — El presidente Luis Abinader conserva un respaldo político importante entre la población dominicana, pese a que diversos sectores mantienen preocupación por el costo de la vida, los ingresos familiares y la percepción general sobre la economía nacional.
De acuerdo con datos divulgados este lunes, un 51.7 % de los entrevistados considera que Abinader ha sido un buen presidente, mientras que un 9.7 % lo califica como regular y un 36.9 % entiende que ha sido un mal gobernante. La medición refleja que, aunque el mandatario mantiene una valoración favorable, el Gobierno enfrenta el desafío de conectar sus indicadores macroeconómicos con la realidad cotidiana de los hogares dominicanos.

El resultado llega en un momento en que la administración oficialista procura fortalecer su narrativa de estabilidad, crecimiento e institucionalidad, mientras la ciudadanía reclama soluciones más visibles en áreas como empleo, seguridad, servicios públicos, transporte, energía eléctrica y precios de los productos básicos.
Analistas entienden que el respaldo político de Abinader se explica por una combinación de factores: la percepción de estabilidad institucional, la ausencia de una oposición consolidada con alto nivel de crecimiento y la valoración positiva de algunas políticas públicas impulsadas durante su gestión.
Sin embargo, la economía sigue siendo el gran termómetro social. Aunque los datos oficiales apuntan a crecimiento y estabilidad, una parte importante de la población percibe que los ingresos no alcanzan al mismo ritmo que los compromisos familiares, especialmente en alimentación, vivienda, transporte y servicios.

En ese contexto, el Gobierno tiene por delante el reto de convertir el respaldo político en confianza económica sostenida, especialmente de cara a los próximos meses, cuando temas como presupuesto, inversión pública, presión fiscal y programas sociales seguirán ocupando el centro del debate nacional.
