Aneudy Ramirez N
Opinion

En República Dominicana hay retrasos que no se pueden justificar, y uno de ellos es la tardanza en la entrega de los kits de habichuelas con dulce para las familias más pobres en plena Cuaresma y Semana Santa.

Porque esto no es solo comida. Es tradición, dignidad y un pequeño alivio para miles de hogares que esperan esa ayuda cada año.

Entonces, la pregunta cae sola: ¿la crisis está tan grave que ni eso se puede garantizar a tiempo?
¿O fue que se perdieron los cuartos?
¿Se los robaron?
¿Hubo desorden, improvisación o simple abandono?

La Semana Santa no toma a nadie por sorpresa. Se sabe cuándo viene. Se supone que eso se planifica. Por eso, cuando la ayuda no llega a tiempo, no parece un fallo, parece desprecio.

Y como siempre, el más afectado es el pobre.
Para la foto y la propaganda siempre hay tiempo.
Para cumplirle a la gente, no tanto.

Porque cuando una ayuda llega tarde, deja de ser ayuda y se convierte en burla.

Por Aneudy Ramirez

Aneudy Ramírez es director de En La Red, periódico digital dominicano enfocado en política, economía y actualidad nacional.

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